EL CASCO URBANO

La Casa del Marqués


La así llamada Casa del Marqués fue construida a finales del siglo XVI y ha sido asiento de distinguidas familias leonesas, pertenecientes a la familia de los Quiñones y Condes de Luna. Una de esas familias era la de Don Francisco Antonio Quijada y Rebolledo Quiñones y Ramírez, conde de Rebolledo y marqués de Inicio, que fue heredero universal de Don Bernardino de Rebolledo, capitán General de ejército español en Flandes y embajador en Dinamarca. Otro miembro distinguido de esta familia fue Don Luis Joseph Quijada Quiñones y Moreno que fue regidor de la ciudad de León.

Antigua casa del Marqués

La casa, sita en la Calle Real junto a la ermita de La Portería, ostenta en su fachada dos escudos; el de la izquierda es el perteneciente a la familia Quiñones y el de la derecha pertenece a la familia Quijada. La propiedad, rodeada totalmente por calles, contiene una antigua mansión y una hermosa huerta. Los propietarios pasaban temporadas en este lugar sobre todo en tiempo de verano.

Escudo de la familia de los Quiñones

La Casa del Deán

La así llamada Casa del Deán es una casa de dos plantas y cuenta con un portón grande para la entrada de carruajes. Está situada en la Calle de los Mártires, 4 y orientada hacia el este. En la parte alta y central de la fachada figura su escudo que contiene un roble, un lobo pasante, un castillo y 5 roeles. En la parte baja del escudo hay una inscripción que dice: Esta casa la compró y reedificó a sus expensas D. Agustín Alvarez García Rebolledo, canónigo de la santa iglesia de León en 1792. Don Agustín era canónigo y deán de la catedral de León. Había nacido en Villarroquel y la casa de su linaje estaba en Mataluenga. Residía a temporadas en Villaviciosa y había fundado una capellanía en la iglesia parroquial bajo la advocación de San Agustín. Tanto la casa como el escudo están bastante deteriorados por no vivir nadie en ella y por falta de atención.

El Blasón del Obispo

El Blasón del Obispo

El Cementerio

El cementerio original de Villaviciosa era probablemente tan antiguo como la iglesia y estaba situado entre la torre y la entrada a la iglesia, pues al hacer una reforma en la plaza de la iglesia y en el atrio en 1997 se encontraron allí bastantes huesos humanos. El actual se construyó probablemente en el siglo XVII a una distancia de unos 100 metros de la iglesia, al lado del camino que lleva al monte. Hasta últimamente las sepulturas no tenían ni lápidas ni monumentos. A los 7 años de sepultada una persona se exhumaban los huesos y se colocaban en el osario. En el lugar de la exhumación se podía enterrar nuevamente otra persona. Había un enterrador que era nombrado para ese oficio, cuidaba del cementerio y se le eximía de la hacendera. Todavía se recuerdan hoy los nombres de dos de ellos: Baltasar Fernández (el tí Vaquero) y Emilio Fernández (Carral). El encargado de todos los detalles relacionados con el entierro era el tí Justo, quien organizaba la gente, nombraba los 4 cargadores que portaban el ataud y los que llevaban el pendonín, la cruz y los faroles. En la década de 1980 se construyeron los nichos que van adosados a las paredes y en 2004 se ensanchó el cementerio añadiéndole otro tanto de terreno.

La Escuela

Escuela

Vista de la escuela

El Salón

En 1935 el pueblo decidió hacer un salón en la plaza de La Picota, frente a la casa del Marqués para las diversas actividades del pueblo. Se llamó a hacendera y todos los vecinos cooperaron acarreando piedra, arena y tierra, mientras otros donaban algún chopo para la madera y otros hacían costanas sobre las cuales iría la teja del tejado.La junta de los mozos, encabezada por Domingo Sevilla, jugó un papel importante en la construcción. Entonces se fundo la Sociedad Recreativa Amantes de la Cultura (SRAC) por iniciativa de José Arias Alvarez (Pepe) y Sergio Rodríguez. La SRAC decidió comprar una radio para escuchar las noticias, pues durante la Guerra Civil los mozos solían ir a casa del boticario de San Román para escuchar los partes de guerra.

La plaza también se arregló y alrededor de ella se plantaron acacias y se responsabilizó a Celso Serrano de regarlas. Hacia 1940 los mozos compraron un chinganillo al son del cual comenzó a organizarse el baile de las fiestas y de los domingos por la tarde; hasta entonces sólo se bailaban jotas frente a la Casa del Marques. De esta época deben ser una serie de estribillos que aun recuerdan algunos de los veteranos del pueblo:

"Salgan mozas a bailar
las de la marca pequeña
que las de la marca grande
no salen de la taberna"

"Salgan las mozos al baile
por una punta y por otra
por dondequiera que salgan
no se les mancha la ropa"

"Salgan los mozos al baile
a los de mi pueblo digo
si hay alguno forastero
también le digo lo mismo"

"Dicen que no tengo gracia
ni se compra ni se hereda
la da Dios a quien quiere
y a mí me dejo sin ella"

"Dicen que no me quieres
porque soy pobre
más pobre es la cigüeña
y vive en la torre"

Calle del Molino

Calle del Molino. Molino de la Presa Forera

Calle Los Mártires

 

Calle de Vesa

Calle La Devesa

 

Entrada y balcón de la casa del Marqués

La madre de Maria Luisa fue Doña Maria Represa López de Bustamante, una de las 33 biznietas de Don Luis Joseph Quijada. Una hermana de María Luisa llamada Victorina casó con un abogado de León llamado Francisco Molleda, quien llevaba la administración de las fincas de la familia; por eso, algunos de los habitantes de Villaviciosa llaman a este lugar la casa de los Molleda. Como los propietarios no habitaban la casa durante el año, vivió en ella durante unos cuantos años Don Francisco(Don Paco) Moro Bardón, párroco de Villaviciosa, quien puso ahí una cátedra y daba clases de latín y humanidades a los jóvenes que querían se sacerdotes, y también a algunos otros de esta área.

Escudo de la familia de los Quijada

Las últimas dueñas de esta casa fueron Doña Maria de Lourdes y su hermana Doña Maria Garcialfonso Represa, casada con Don Manuel Amado Muñiz, capitán de aviación, que murió en un accidente aéreo apenas dos años después de su casamiento. Cuando Doña Maria Luisa tenía unos 20 años su novio Manuel Amado solía volar en su avión por encima de la propiedad y dejaba caer en ella alguna carta o paquete, como aún recuerdan las gentes más antiguas del pueblo.El hecho de que Villaviciosa contara con una cátedra indica que era un lugar con cierta preeminencia en toda la Ribera. La casa tenía en su interior un rico y antiguo mobiliario y una capilla, dedicada a la Virgen del Rosario, llamada la Virgen de la Silla; en ella solía decir Misa diaria Don Paco. La gente de por aquí dice que un Museo de Barcelona existe más información sobre esta casa.

Escudo de la casa del Deán

En la Calle Real del pueblo se ve también otro escudo; éste ya más moderno es el de un obispo.

Las insignias son una torre, tomada de las armas de la familia Arias, un león rampante, que indica el lugar de su nacimiento, la cruz de los caballeros de Santiago, un corazón sobre un libro abierto que es la insignia agustiniana de la Orden a la que pertenece y la carabela Santa María por donde llegó la fe a América.

Corona el escudo un capelo verde de 6 borlas que establece su rango de obispo. El escudo está acamado sobre el báculo de pastor y la inscripción en su parte inferior dice: Pascere populum suum que indica su oficio de apacentar a su pueblo. El escudo pertenece a Don David Arias, consagrado en 1983 Obispo Auxiliar de Newark, New Jersey, Estados Unidos.

 

Cementerio

Vista de la entrada al cementerio

 

La escuela del pueblo se construyó en la primera mitad del siglo XIX. Tenía dos plantas y tenía forma de una ele. En la parte alta estaban las clases a las que asistían niños y niñas. Había un solo maestro para todos. La planta baja era un salón grande en el que jugaban los niños cuando el tiempo era inclemente. Este salón era a veces usado por el pueblo en tiempo del antruejo y para la fiesta de San Antón cuando se subastaban las patas de cerdo que traían los vecinos. Los mayores del pueblo aún recuerdan a Don Leandro Martínez que era el maestro a principios del siglo XX y al maestro Carreño que ejerció de maestro hasta 1930 más o menos. Hacia el 1980 los niños de edad escolar comenzaron a asistir al Instituto de Carrizo y poco después el edificio que había sido la escuela fue renovado y transformado en un consultorio médico al que llega dos veces por semana un médico para asistir a los pacientes.

Calle la Picota

Vista del salón y casino

 

Calle Las Vallicas

"Dicen que no me quieres
por morenita.
Búscala tu más blanca,
quien te lo quita"

"Cuando paso por tu calle
cojo pan y voy comiendo
porque no digan tus padres
que con verte me mantengo"

Los había de todo tono. Alguno recuerda este un poco más picarón.

"No os extrañéis mocitas
que los mozos acometan;
les ponéis la catalina
en frente la bragueta"

 

Calle La Parralina

Calle Las Médulas

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