LAS MEDULAS

Los romanos, conocedores de la actuación de otros pueblos que poblaron España anteriormente y de los intereses que habían tenido en la explotación de la riqueza de los yacimientos astures, emprendieron la conquista de España. Los romanos necesitaban mantener sus ejércitos y su fabuloso imperio. El interés de Roma por conquistar esta región se explica por la gran riqueza económica de la zona que, según historiadores como Floro y Orosio, llevó a que el mismo emperador Augusto con sus mejores generales, movilizando un total de diez legiones, dirigiera personalmente la campaña de la conquista de esa región desde el año 26 al 19(AC).

Las Médulas vista desde las Omañas

Como ya hemos dicho anteriormente, el origen del pueblo se remonta probablemente al tiempo de los astures que fueron los habitantes autóctonos de esa región. El país de los astures se extendía desde le Cantábrico hasta el Duero y desde el Esla hasta Galicia. Estaba integrado por diversas tribus. Al llegar los romanos fundaron en Villaviciosa, no solamente un campamento, sino también un asentamiento de esclavos para que trabajasen esas minas de oro. Las extracción del oro por los romanos debió durar hasta finales del tercer siglo. Esta explotación constituye una de las obras más gigantescas de la antigüedad hispana, no sólo por el esfuerzo físico sino por la alta cualificación tecnológica que demostraron aquellos que lo proyectaron y planificaron. Plinio el Viejo en su Historia Naturalis menciona que Asturias, Galicia y Lusitania daban cada año 20.000 libras de oro, así como que Asturias producía la mayor parte.

Benito Alvarez, experto bateador de oro en el río

El agua que se usaba para la explotación del oro en las Médulas de Villaviciosa se tomaba de las fuentes del area de Ponjos y Escuredo, como las de Pozo Fierro, las del Truévano y las de Los Llamargos. Todavía hoy se pueden ver vestigios del canal que traía el agua hasta el estanque que está en la parte superior de las Médulas y también una docena de hondas barrancas rojizas formadas por el agua que corría desde lo alto del monte hasta el río. Para esta explotación del oro se requería un gran número de personas, quizá hasta 200 o más. Según los historiadores los trabajadores eran los astures, habitantes originales del lugar, a quienes los romanos obligaban a dar varias jornadas para esta tarea y también esclavos, traídos por los romanos de entre los vencidos en sus batallas en distintos lugares. Naturalmente para vigilar y controlar toda esa gente se necesitaba un buen número de soldados que tendrían su cuartel en Villaviciosa. Se dice que los romanos plantaron bosques de castaños en Villaviciosa para, con la harina de las castañas, alimentar a los esclavos que trabajaban en las minas. Recientemente se ha intentado explotar nuevamente el oro en el río Omaña y durante unos años hubo allí instalada una draga; años después otra compañía intentó explotar también el oro, pero por temor a conflictos laborales y falta de entendimiento con los vecinos no se llegó a ningún acuerdo. Benito Alvarez, un experto en el bateo del oro y natural de Villaviciosa, afirma que hay oro en el cauce del Omaña y lo puede demostrar. Según David Gustavo López, que ha publicado un libro titulado Las Médulas, se calcula que los romanos construyeron un total de 325 km. de canalización, con excavaciones en roca, túneles, y acueductos. Se construyeron numerosos canales para los cientos de yacimientos.

 

Las Médulas de cerca

Las Médulas son una amplia zona de monte rojizo que se encuentra al sur y oeste de Astorga, de Ponferrada y del río Sil, rica en minas de oro que fueron explotadas por los romanos. Ese es el centro y corazón de una enorme extensión que tiene sus ramificaciones incluso al este de Astorga y que llega hasta al mismo pueblo de Villaviciosa de la Ribera y la cuenca del río Omaña. Esas ramificaciones con minas de oro también fueron explotadas por los romanos y aquí siempre se les ha llamado también Las Miédulas, Las Médulas o Las Médolas.

Vista de Las Medulas de Villaviciosa de la Ribera

De los 500 millones de metros cúbicos excavados en todo el noroeste, 465 corresponden a la Provincia de León y de ellos 240 a las Médulas. Parte de la excavación era manual haciendo galerías en la ladera del monte, pero el principal método usado era el de mover el terreno a través del agua. Se recogía el agua de fuentes y cauces altos y a través de kilómetros de canalización se vaciaba el agua en un gran estanque; una vez lleno éste se abrían sus compuertas y con la fuerza de su altura y presión llenaba las galerías, a la vez que el aire atrapado explotaba provocando grandes derrumbes de tierra que era arrastrada y llevada a la zona cercana al río Omaña donde se hallaba el lavadero. Aquí a las aguas se les hacía pasar por una capa de urces que no dejaban pasar la grava mas gruesa y las piedras que eran retiradas a un lado. Bajo la capa de urces se ponía una tela que recogía el material fino que dejaban pasar las urces; mezcladas con esa arenilla y tierra estaban depositadas pequeñas laminillas y pequeñas pepitas de oro. A continuación venía la labor del bateo en el que los expertos mezclaban con agua dicha arenilla depositada en la tela y la ponían en bateas o bandejas que movían en sentido circular con el objeto de expulsar lentamente el agua con la tierra y arenilla para que el oro, por ser más pesado, quedara en el fondo de la batea.

Laminillas de oro, remansadas en la batea