MEDIOS DE VIDA

El pueblo de Villaviciosa, al igual que toda la comarca en la que está enclavado, es casi exclusivamente agrícola y ganadero. Tiene su parte de regadío y otra de secano. En el regadío predomina la producción de lúpulo, patatas, remolacha, alubias, maíz y alfalfa y yerba La mayoría de las familias tienen también sus propias huertas con las que abastecen las necesidades diarias de legumbres, hortalizas y verduras. La parte de secano consiste en el monte que por siglos ha sido básico fundamental en la sustentación de Villaviciosa con sus tierras centenales y con sus rebaños que en algunos tiempos eran más de cuatro.

Vista de un prado de Villaviciosa

El Cultivo del Lino

Al salir de Villaviciosa en dirección a San Román, el monte que acompaña a la carretera por su lado derecho se va separando de ella dejando entre la carretera y el monte una zona de regadío que recibe el nombre de Las Degolladas. Frente a esta zona, y al otro lado de la carretera se encuentra una amplia extensión, también de regadío que recibe el nombre de Las Linares.

Planta y flor del Lino

Ya en el invierno, en las largas horas caseras, de veladas y de filandón se seguía con las labores más finas del lino. Primero, se "espadaba", se le daba con la espadilla o palo de madera. Para ello se cogía un zarpado de lino, todo lo que cabía en una mano, se apoyaba sobre una mesa y se asomaba poco a poco dándole el golpe con la espadilla hasta acabar todo el fardo. Una vez espadado se retorcía y se ataban las dos puntas. A esto lo llamaban cerros. Estos cerros pasaban al rastrillo (una tabla de unos 80 centímetros de alto por 25 centímetros de ancho con una endidura o hueco para meter el pie en la parte de abajo y unas puas muy finas). La función del rastrillo era dejar el hilo suelto. Al rastrillar se iban separando las distintas clases de fibra. La fibra más basta llamada estopona era la que reservaban para hacer las quilmas o sacos para el grano de trigo, centeno, habas, alubias y otos cereales. La fibra menos basta, la estupilla, más fina que la anterior se dedicaba para hacer sábanas, toallas, servilletas y manteles. La parte más fina era el lino con el que se hacían camisas, faldas y ropa interior. Luego se pasaba a la rueca (palo fino alrededor del cual se enroscaba el lino, que con el cartalojo se apretaba el lino en la rueca para que saliera más fino). La rueca se sujetaba entre la ropa a la cintura, se mantenía en posición diagonal, con la mano izquierda tiraban y cada poco humedecían los dedos con la saliva. En la mano derecha tenían el fuso (palito parecido a los palos de tocar el tambor con una ranura o muesca en la punta de la parte más fina con el fin de sujetar el principio de la mazorga o sea el hilo fino ya preparado. Se sacaba la mazorga del fuso y se colocaba con cuidado para que no se deshiciera el hilo. De las mazorgas se pasaba a la naspa donde se hacían las madejas. Las madejas que salían de la naspa se cocían, las tenían hirviendo en calderas de cobre por un rato. Luego las ponían al sol, para que se clarearan y se pusieran más blancas ya que el lino en las madejas era muy oscuro. Estaban al sol unos días, las lavaban y las volvían a secar. De este proceso salía un lino más blanco. Las madejas en metían en la devanadora con el fin de hacer los ovillos de hilo.
Una vez conseguidos los ovillos terminaba la parte o labor a realizar en el pueblo. Los ovillos se llevaban al tejedor. Había tejedores en Santa Marina y en Campo Salinas donde en los telares se trabajaban los ovillos y se entregaban ya en telas cuya anchura dependía de la anchura del telar y de largo hasta que se gastaran los ovillos. Luego, ya en casa se cortaba la tela para hacer todo tipo de ropa. Así se han venido vistiendo los paisanos y paisanas de Villaviciosa hasta los años 1950 a 1960, cuando era ya más fácil y accesible el acceder a otro tipo de telas.

El Cultivo del Lúpulo

La Flor del Lúpulo

Apartado especial merece este producto agrícola de regadío por ser el principal producto al que el pueblo dedica tanto su mayor parte de terreno (60%) como la mayor parte de sus recursos y tiempo. Podemos decir que tanto la economía del pueblo como la de toda la comarca del Alto Orbigo está basada eminentemente en el lúpulo. El lúpulo se utiliza básicamente en la fabricación de cerveza, de la que se considera una de sus materias primas o constituyentes notables insustituibles, junto con la malta, el agua y la levadura, proporcionándole su característico amargor. Son las piñas o flores femeninas las que se recogen y usan para la preparación de la cerveza.

Pelando lúpulo a mano en 1968

Existe una asignación de número de plantas o trepas por familia y un control de producción. Su cultivo y cuidado empieza con la primavera. Se hace la poda dejando uno o dos esquejes del bulbo de la planta y podando los demás. Conforme va creciendo se va enroscando a la cuerda para que trepe hasta arriba. Lleva sus riegos y fumigación cuando es necesario.
La recolección tiene lugar a finales de agosto o principios de septiembre según la clase de plantación. Esta labor empieza por el corte de las plantas a unos 30 cm. del suelo. Cada planta o trepa se va entregando al que va arriba en el remolque que tira con fuerza hasta romper la atadura que tiene la trepa al alambre de arriba. Se coloca cada trepa en el remolque y se llevan hasta donde se encuentra la peladora, que es la máquina que pela, que separa las flores del resto pasando aquellas al saco. De la peladora se llevan al secadero, enormes hornos donde se deja el lúpulo por varias horas recibiendo calor y fuertes corrientes de aire caliente para extraerle toda la humedad.

Tierras de Secano

El centeno ha sido desde tiempo inmemorial la producción principal de las tierras del monte. El centeno se usaba para hacer el pan, se vendía o se usaba su harina para alimento de los animales domésticos. Ha sido hasta época reciente base para la subsistencia de este pueblo. Su siembra, su siega, acarreo y trilla constituía el trabajo mas duro de las gentes de Villaviciosa durante casi todo el año.

Un sembrado de centeno en el monte

Hasta hace unos 40 años en la zona baja del monte cercana al pueblo muchas familias tenían plantadas viñas con cuya uva producían el vino que consumían durante todo el año. En esa área también ha habido siempre numerosos castaños que producen muchas más castañas que el pueblo y familiares pueden consumir.

Trillando en las eras del pueblo. Año 1972

La Madera de Secano

La madera que por siglos ha utilizado el pueblo para sus necesidades ordinarias ha sido la madera que se encuentra en la zona de regadío. En mucha menor cantidad se ha explotado la poca madera que se halla en el monte.

Pinares en el monte de Villaviciosa

Actualmente la Junta de Castilla y León es la entidad responsable de la plantación y mantenimiento de los pinos. El proceso que se sigue consiste en que la Junta ofrece subsidios a empresas particulares dedicadas a la reforestación; estas empresas hacen acuerdos con propietarios particulares o municipios que deseen plantar chopos, pinos, robles, castaños, u otros árboles de acuerdo con la clase de terreno, siempre que éste sea mayor de una hectárea. Estas empresas plantan y cuidan de los árboles durante cinco años. Una vez que esos árboles llegan a su desarrollo normal son cortados por los propietarios y vendidos. El último acuerdo del pueblo con la Junta define que el 80% de la utilidad pertenece al pueblo y el otro 20% a la Junta. Este beneficio la Junta lo usa para gastos de mantenimiento de los pinos, cuidado, guarda, entresaque, cortafuegos, arreglo de caminos e investigación para conseguir agua de pozos; así se hizo el bebedero en la parte sur del monte para abrevar los rebaños y ganados, aprovechando el agua de unas fuentes que dan un agua muy buena perennemente; así se ha mejorado el camino de Villaviciosa a Escuredo a donde se pude llegar actualmente muy bien en coche. Normalmente se dejan dos metros de distancia de pino a pino, a la vez que se hace un cortafuegos cada 200 metros como protección contra los incendios.

La Madera de Regadío

Una chopera camino a Los Corros

El árbol más común en los alrededores del pueblo es el chopo. Se encuentra a la orilla del río, en los regueros y en los prados en medo de los cierros. En los últimos años, debido a la salida de mucha gente hacia las ciudades, muchas de las fincas en vez de dejarlas de fuelga o abandonadas han sido plantadas de chopos; así se pueden ver hermosas choperas por todos estos pueblos de la ribera del Alto Orbigo. La madera de chopo ha sido utilizada durante siglos por los moradores de Villaviciosa para la construcción de las casas, muebles, mangos de herramientas y para el fuego. Con frecuencia su venta a madereros locales es una fuente de ingresos también para las familias.

Pesca y caza

Truchas del Río Omaña

El Omaña ha sido siempre un río truchero en todo lo largo de su recorrido. Sus aguas frescas y cristalinas que brotan de la montana leonesa hacen propicio que en el se críen hermosas truchas.

En casi todos los pueblos hay alguna persona que por afición o por conseguir algunas pesetas suelen frecuentar el rio. Muchos bares omañeses si se les avisa con anticipación pueden prepararle una deliciosa ración de truchas y unas típicas sopas con las mismas. Son también gustosos los peces que allí se pescan; con ellos se hace una rica sopa que sabe a gloria sobre todo en invierno. No es raro que un día de esos de invierno un paisano le diga a otro vamos a peces y de vuelta se los merienden en casa de uno de ellos o en el bar. En el Omaña también se pueden pescar tencas, barbos y anguilas, pero no son tan comunes.

Liebres del monte

Últimamente se han visto también en el área algún corzo. Tradicional ha sido en el pueblo también la caza del lobo y del zorro. Últimamente la mayor parte del monte se ha arrendado a una compañía que lo mantiene como coto privado de caza y paga por ello al pueblo una cantidad apreciable de dinero.

Un jabalí

Vuelta a la Tabla de Contenidos

 

Rebaño de ovejas pasando por el pueblo

El cuidado y explotación de la pradera natural, los llamados prados, cercanos al pueblo donde se recoge la yerba que se corta, se deja a secar al estilo de la alfalfa, se recoge y llena los pajares para alimento del ganado vacuno durante el invierno.

Estos prados que gozan de abundante riego es el lugar donde pastan y pasan la mayor parte del día el ganado, después del ordeño de la mañana y hasta el atardecer cuando son llevadas de nuevo a las cuadras para ser ordeñadas de nuevo.

Un hato de hierba segada

Esta zona recibió el nombre de Las Linares por estar dedicada a la plantación del lino. Villaviciosa y el lino han estado hermanadas durante muchos años. Las personas mayores con las que he tenido ocasión de hablar de este tema recuerdan sus primeros años de niñez ya con las labores del lino. No saben especificar los orígenes de esta labor, siempre así lo oyeron de sus padres y abuelos, ya que creen que esto fue de siempre, pero sí recuerdan que entre los años 1950-1960 dejaron de dedicarse a su explotación y al mismo tiempo las plantaciones de lino fueron sustituidas por otras, como remolacha, alubias, menta y posteriormente el lúpulo. El proceso para conseguir una buena tela de lino era largo y trabajoso. Así es como nos lo han relatado los que lo han vivido. Era la única manera de conseguir la ropa que tanto hombres como mujeres llevaban, al mismo tiempo que la ropa de casa, sábanas, manteles y demás.

Plantación de Lino. Lino sumergido en el agua

El Filandón

En muchas casas del pueblo había largas veladas alrededor del trabajo del lino. A estas veladas se les llamaba el Filandón o el hilandero, porque se las pasaban hilando el lino. Las ruecas, los fusos, las devanaderas no paraban , pero al mismo tiempo se hablaba, se comentaban los chismes de cada día, se transmitían historias, tradiciones, costumbres y habilidades. El trabajo, el lino, era motivo de reunión. Solían ser veladas, después de la cena , a la luz del candil o lucerinas de aceite. Eran mas bien reuniones de mujeres ya que los hombres solían mayormente ir al bar. También había filandones donde se jugaba a las cartas y se pasaba la velada .
El terreno dedicado al lino fue dedicado a la producción de la menta, si bien fue algo muy temporal ya que según los paisanos la explotación de la menta no cuajó, durando solamente unos dos o tres años. De la menta se pasó a lo que ha sido y esa siendo hasta el día de hoy el producto estrella que está manteniendo toda esta ribera , el lúpulo, al que dedicaremos un apartado especial.

Una planta de Lúpulo

Una plantación de lúpulo puede durar de 25 a 30 años. Cada plantación lleva consigo la instalación de una estructura cuya técnica y estética es dominada a la perfección por los lugareños. Como cada planta de lúpulo, al estilo de una planta de judías verdes, trepa o crece hasta llegar a una altura de 5 a 8 metros, es necesario la instalación de unos altos postes a cada lado del terreno por cada surco o línea de plantación, a los cuales se sujeta un fuerte alambre, tanto en la parte alta como abajo, a ras del suelo.

Una plantación de lúpulo

Con unos largos palos, llamados pardaleras se accede al alambre superior donde se anuda la planta. Se anuda también abajo dejando la cuerda tensa para que al ir la planta creciendo, trepe y se enrosque a lo largo de la cuerda. Cada planta recibe el nombre de trepa. Esta es la medida con la que se entienden los paisanos hablando de cada campo por el número de “trepas”. Entre surco y surco o entre líneas de trepas se deja el espacio suficiente para que pueda pasar el tractor y su remolque a la hora de la recolección.

La factoría de lúpulo en Villanueva

Una vez secado el lúpulo se guarda en grandes sacas hasta el momento en que cada familia hace la entrega en la Factoría según día y hora señalado. En el momento de la entrega existe un control de calidad y limpieza y según esa evaluación se valora el kilo de lúpulo. De este silo sale la mercancía para abastecer las fabricas de cerveza de toda España.


Villaviciosa con su monte al fondo

Una buena parte del monte esta sin cultivar y solo produce urces, piornos y otros matorrales. En tiempos pasados antes de comenzar el invierno los hombres del pueblo dedicaban algunos días para subir al monte a cortar urces que les servirían durante el invierno para hacer fuego, curar la matanza, calentar la casa, cocer remolacha, nabos, patatas y otros productos para dar de comer a los animales. En esa parte del monte solían ir a pastar también los rebaños de ovejas.

La espiga de centeno

Los Pinares

Unas 2000 hectáreas del terreno de secano en Villaviciosa está dedicado a la plantación de pinos, contando el pueblo con una gran extensión y riqueza de pinares, envidia de todos los pueblos limítrofes. En los años de la década de 1940, el gobierno comenzó un programa de reforestación, construcción de pantanos, carreteras y ferrocarriles a nivel nacional. En 1949 Villaviciosa hizo el intento de plantar pinos en su monte cerca de Ferreras; dos labradores uno de Morriondo y otro de Ferreras fueron contratados para arar una sección del monte y allí plantaron pinos, pero no nacieron por alguna razón. Fue en 1954 cuando el pueblo llegó a un acuerdo con ICONA, departamento de reforestación del gobierno. El pueblo pondría el terreno para la plantación de pinos y percibiría el 60% de las utilidades, ICONA tendría la responsabilidad de plantar los pinos y cuidarlos y obtendría el 40% . En ese año se plantaron unas 1000 hectáreas de pinos resineros con la finalidad de explotar la resina. Estos pinos son más pequeños, más gordos y más bajos. Al cabo de pocos años se comprobó que la explotación de la resina no era rentable por los gastos que ello ocasionaba. Entonces se plantaron en el Valle del Hay, en Valdeluengos y en la Palombina otras 1000 hectáreas más o menos de pinos madereros que son mas altos. Ultimamente se han comenzado a cortar los pinos resineros cuya madera es molida para diversos usos agrícolas o industriales, como aglomerados. Los pinos madereros son todavía algo jóvenes y ahora se está comenzando a cortarlos.

Un robledal en invierno a la entrada del pueblo

Hace pocos años hubo un fuego y se quemaron unas cuantas hectáreas de pinos. Unas 30 de esas hectárea han sido plantadas recientemente con cerezos, roble americano y castaños a modo de experiencia para ver si dan resultado. Cerca del camino que lleva a Las Omañas se han plantado también unos 1000 castaños; una porción de esos árboles en ambos lugares han sufrido daños ocasionados por los rebaños. En el monte de Villaviciosa se encuentran también algunos robles y encinas o coscojas, pero más bien en poca cantidad.

Nogal a la entrada del pueblo

Hay también otros árboles que se crían muy bien en esta ribera, como el castaño, el nogal, el negrillo (olmo), el fresno y el aliso de cuya madera se suelen fabricar muebles hermosos y de gran valor. Especial mención merece el castaño que se identifica con el pueblo desde hace 2000 años. Se dice que lo introdujeron los romanos y que Villaviciosa en ese tiempo era un pueblo en medio de un bosque de castaños. Como los romanos explotaban las minas de oro en Las Médulas de Villaviciosa y necesariamente ahí trabajaban cientos de personas, bien fueran personas del área o esclavos traídos por ellos, su alimentación básica eran las castañas preparadas en diversa formas. Hasta el día de hoy se ven numerosos castaños en los alrededores del pueblo. Algunos de ellos han sido famosos por su antiguedad y por su enorme tamaño. Había uno en la parte alta del pueblo llamado La Parralina que tenía 12 m. de circunferencia y como él había otros tres mas que ya se han secado.

Truchas del Omaña en el plato

 

Puesto que el monte de Villaviciosa es tan extenso y haya matorrales y pinares, es natural que en el se encuentre también caza. De hecho ya desde antiguo algunos vecinos han tenido como afición la caza de liebre o conejo de monte; para ello suelen ir acompañados de sus galgos. También se encuentran perdices y codornices. Desde que se plantaron los pinares allí se han refugiado jabalíes que de noche suelen bajar a cenar a los maizales plantados en la ribera.


Una perdiz

 

Un corzo