HISTORIA DE VILLAVICIOSA DE LA RIBERA

El origen del pueblo se remonta al tiempo de los astures quienes tenían posiblemente ya ahí un asentamiento humano. Los astures habitaban toda esa región, desde el mar Cantábrico hasta el Duero y desde el río Esla hasta Galicia. Sobre ese asentamiento los romanos fundaron un campamento militar y un asentamiento de esclavos para que trabajaran la zona llamada Las Médulas para la extracción de oro. Los romanos llegaron a la región astur con diez legiones, unos 60.000 hombres. Esta expedición tuvo lugar el año 26 (AC). Los romanos explotaron el oro de Las Médulas durante unos tres siglos. Se ha encontrado en el lugar llamado Tras de los Corros un posible emplazamiento de un primitivo asentamiento humano, posiblemente astur o celta, donde aparecieron útiles como azuelas neolíticas en los márgenes del río Omaña. De la época de la cultura de piedra podemos encontrar construcciones de este material, pudiendo ser restos de monumentos megalíticos, que serían desmontados y utilizados más tarde como encauzamientos. Durante los más de 400 años que los romanos permanecieron en estas tierras de León, fundaron ciudades y construyeron monumentos, termas, puentes y calzadas. Legaron su lengua y cultura, legislación, forma de gobierno y arquitectura. Hicieron de toda la península ibérica una provincia romana a la que llamaron Hispania. Básicamente la identidad del español tiene un origen romano.

Vista parcial de Villaviciosa

Villa de Realengo

En el año 1031 el rey Bermudo III de León hace donación de su villa de Regos (Villaviciosa), a orillas del Omaña, al conde Froyla Muñoz por sus servicios. En el documento se menciona que los moradores de Villaviciosa hicieron filiación y estaban protegidos por la reina Elvira, su abuela. Siendo esto así, si retrocedemos dos generaciones más atrás o sea unos 50 años, tenemos que esta villa existía ya en el 980. Aquí transcribimos el dicho documento.

Pergamino de Bermudo III de 1031 donde se menciona Regos (Villaviciosa)

 

En los archivos de la Real Chancillería de Valladolid hay también varios documentos relacionados con Villaviciosa; uno de ellos de 1494 trata de una tierra en Espinosa que Luis Alvarez, clérigo de Villaviciosa de la Ribera, vendió a un tal Fernando de Espinosa de la Ribera (que antes se llamaba Espinosa de Orbigo) y firma el documento el notario de Rioseco (que antes se llamaba Ruiseco). En otro documento de 1669 se reconoce el derecho de los vecinos de Llamas a pastar sus ganados, cabar, rozar, cortar y hacerlo en comunidad con el Concejo de Villaviciosa en los términos y sitios comprendidos dentro de los mojones o hitos de Valdejoyosa hasta el monte llamado de la Abadesa de Carrizo. Existe otro documento de 1715 donde se especifica el derecho del Concejo de Villaviciosa a pastar sus ganados en el término llamado El Carrozal que el Concejo de Riofrío consideraba como propio. Otros documentos de los siglos XVIII y XIX hablan de varias personas de Villaviciosa que mantenían litigio para que se les reconociera oficialmente su título de hidalguía; entre ellos están Lázaro López, Simón García, Roque Alvarez y Francisco Fernández Prieto. Por lo que se ve Villaviciosa era un pueblo de hidalgos.

Otra vista de las ruinas de la antigua cárcel de Villaviciosa de la Ribera

 

 

 

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Mapa: Sección verde, ocupada por el Islam; sección roja, lugar donde se refugiaban los cristianos

 

A continuación de los romanos llegaron los suevos y luego los visigodos que poblaron la región durante unos 200 años. De los astures, celtas, romanos, suevos y visigodos que poblaron estas tierras del Orbigo proceden las raices y seña de la identidad cultural leonesa y naturalmente de los pobladores de Villaviciosa. La invasión musulmana en el 711 originó enormes trastornos en las gentes de esta región. Durante los 200 años siguientes León y Villaviciosa fueron escenario de luchas periódicas entre moros y cristianos, sin que estas tierras fueran pobladas por ninguno de ellos. Alfonso III, habiendo bajado desde Asturias hasta el Duero, decidió repoblar ese valle y fue entonces cuando Villaviciosa fue fundada de nuevo, pues pocos años después encontramos ya documentos que certifican de su existencia.

Bermudo III, Rey de León

Vermudo, rey, a ti fiel servidor nuestro Froyla Muñoz y a tu esposa Gontrodo salud eterna en el Señor Dios. Amén. Nos ha parecido bien hacerte mandación con carta de donación de nuestra propia villa que lleva el nombre de Regos en territorio de León al lado del río Omaña, que linda con términos de San Román, Lamas y Quintanella.

Esta misma villa de mandación real es la que el rey quiere donar. Los habitantes que allí han vivido hicieron profiliación y confiaron sus heredades a la reina Doña Elvira, madre de mi padre Alfonso, siendo príncipe. Nos te entregamos dicha villa de realengo en su integridad, sin que quede sometida a ningún otro dominio. Los habitantes presentes o futuros te presten el obsequio debido, como lo han hecho hasta ahora con mis progenitores y abuelos; y aquellos habitantes que no quisieran, salgan de ahí y dejen sus heredades bajo tu derecho y puedas hacer con ellas lo que te plazca... Deseamos que poseas dicha villa a la cual eximimos del fisco real...

Te otorgamos dicha villa con sus propiedades cultas e incultas, con sus árboles frutales y no frutales, sus montes, sus fuentes, sus prados, sus aguas... Te entregamos esta villa por el fiel servicio que nos has hecho. Como confirmación de esta escritura recibimos el caballo morcillo, valorado en 500 sueldos y el azor mudado que es muy bueno... Firmo esta carta con mi propia mano,
Yo Vermudo, Rey.

Vista de las ruinas de la antigua cárcel de Villaviciosa de la Ribera

En el Archivo de Simancas existen varios documentos que se relacionan con Villaviciosa. Así hay uno de 1487 donde encontramos una petición del pueblo de Quintanilla de Ayuso, jurisdicción del marques de Astorga, para que Alfonso de Valladolid, guarda real, haga investigación sobre una agresión que tanto él como el de Villaviciosa, lugar bajo la jurisdicción de la abadesa de Carrizo, sufrieron por parte de gentes armadas del conde de Luna.

Cadena de la cárcel de Villaviciosa

Existe también en el Archivo de Simancas un legajo voluminoso sobre el mandato de Felipe II, rey de España, fechado en 1571, para dispersar a los moriscos que quedaron en el país después de la conquista de Granada en 1492; en ese mandato se ordena que se envíen de Ciudad Real 500 moriscos a la ciudad de León para que el alcalde de esta ciudad los haga repartir en los distintos pueblos. Se determina que a Villaviciosa, San Román, Llamas y Quintanilla se envíe un morisco por cada pueblo(Legajo, 2162), pero no se da el nombre de dichos sujetos ni se sabe qué pasó con ellos