FIESTAS. COSTUMBRES TIPICAS

Los Carnavales

La Escarapela de un guirrio

Las mozas, madamas, iban vestidas con trajes típicos de la Ribera , con “ruedo”, falda negra aterciopelada , con delantal de seda negra, con adornos brillantes y blusa blanca o negra, con mantón de manila, pañuelo a la cabeza y atado encima, con collares, pendientes largos y en las manos castañuelas con las que acompañaban a las jotas.
Los guirrios las madamas y los farrameros creaban un ambiente de alegría y fiesta por las calles del pueblo. Se juntaban todos en la plaza y al son de los cencerros, campanillas, castañuelas y música se bailaban jotas en parejas con letrillas propias de la provincia de León y en especial de esta región del Orbigo. Los farrameros solían llevar escondido algún tizne negro que cuando la gente se descuidaba le tiznaban la cara.

Era tradición, el martes del carnaval, meter la cachiporra en la olla del cocido. Consistía en entrar en alguna casa sin que se diera cuenta la dueña y echar en la olla un pedazo de nabo o remolacha. Cuando servía la comida se encontraba con algo que ella no había metido. Se preguntaba a ver quién había sido, hasta que se averiguaba quién había sido. Era típico hacer los frisuelos y torrijas en ese segundo día de carnaval.
Muchas de las costumbres se han venido perdiendo, por la apropiación de algunas de ellas por los pueblos vecinos, por la rápida disminución de la población, por el abandono del campo y por la emigración de la juventud a la capital. Las especialidades gastronómicas típicas son los dulces frisuelos, torrijas o torrejas y el tradicional llosco, embutido formado por costillas y espinazo de cerdo metidos y adobados dentro del estómago o tripa gruesa del cerdo y que disputa su sabrosísimo sabor con el tradicional botillo de El Bierzo.

Guirrio típico

La Vecera

La vecera viene de la expresión te toca "la vez", es decir, es tu turno. Cada día iban uno o dos a pastorear, a llevar el ganado de todo el pueblo al campo. Se subía al campanario, daban las campanadas pertinentes a tal efecto y la gente sabía que era el momento de sacar el ganado a la calle. El pastor o los pastores de turno recogían todo el ganado que llevaban para todo el día al campo. Se turnaban los vecinos empezando desde la parte de arriba del pueblo hasta acabar en la parte de más abajo, la bajera del pueblo. Los que no tenían ganado no estaban incluidos en la obligación de cumplir con la vecera.

El Mayo

El 1 de mayo se celebraba "El Mayo". El día anterior los mozos conseguían un madero de unos 7 a 8 metros de alto que sujetaban en tierra en la plaza del pueblo. En lo alto del madero se ataba una especie de espantapájaro, lleno de paja. El presidente del pueblo les daba un cántaro de vino, que también se hacía extensivo a pastas y galletas. Era una tradición que ya dejó de hacerse y que nadie sabe que significado había detrás del hecho del espantapájaros que permanecía en lo alto del maderotodo ese día primero de mayo, ya que a la mañana siguiente el madero ya se había retirado.

Los Bolos

El típico juego de bolos en la tierra leonesa

 

Las Bodas

Se celebraba el banquete de la boda en casa de la novia. Había “boda” y “tornaboda”, es decir la boda el primer día y la “tornaboda” el segundo. Se pasaban dos días de fiesta. Había una tradición que consistía en que el día de la boda, después de la cena y en casa de la novia, se invitaba a todo el pueblo a la “mantecada”, que era una invitación de mantecadas, dulces, bebida y tabaco.

Un Guirrio con su Madama

En estas fechas la gente se disfrazaba de lo que se le ocurría, con ropas y caras tapadas, a lo que se llamaba los farrameros , ropas viejas y rotas. El domingo y martes de carnaval los jóvenes se vestían de guirrios, pantalones blancos largos (calzoncillos largos), alpargatas y calcetines blancos. De las alpargatas salían unos cordones rojos que cruzaban las piernas hasta la rodilla. A la cintura llevaban un cinturón ancho de cuero y de colores que llevaba colgados alrededor cencerros y campanillas (esquilas ) que al correr, saltar o bailar producían un ruido alegre. La camisa también blanca y cubren sus cabezas con espectaculares filigranas de flores de papel que tapan la cara y rematan en una serie de abanicos superpuestos que se abren y cierran a cada salto, desplegando toda una variedad de colores. Los guirrios llevaban una vejiga de “gocho” llena de aire como si fuera un globo, era muy resistente y con ella corrían y golpeaban a la gente con ella, al mismo tiempo que perseguían a las mozas con sus tenazas de tijera intentando levantares la ropa.

Abanicos, parte del atuendo de un guirrio

El Concejo

Se llama Concejo a la reunión de los vecinos del pueblo para discutir o decidir lo concerniente a obras o asuntos pertenecientes al pueblo. En Villaviciosa se solían reunir el domingo después de la Misa en el rincón de la callejuela que va a las eras. En este concejo se trataban cosas como arrendar los regueros para pacerlos, arreglar algún camino, hacer algún puerto en el río, elegir al presidente de la junta vecinal, etc. El Concejo es presidido por el presidente de la Junta vecinal y la cuestión se decide por la mayoría de votos y no hay apelación. Esta forma democrática de gobierno se ha usado en Villaviciosa desde hace cientos de años, sin importar cual sea el gobierno de la nación.

La Hacendera

La convocaba el Presidente del pueblo. Primero, el Presidente había sido elegido por los vecinos del pueblo (vecino es igual a casa). A las hacenderas iba uno por vecino (por casa), siempre hombres. Los tipos de trabajos que se llevaban a cabo eran todos relacionados con el terreno comunal o con trabajos relacionados con la mejora del pueblo, como arreglar los caminos, limpiar zonas comunes, sacar agua, rehacer los regueros, "hacer los puertos", "arenar" para sacar el agua, hacer presas para encaminar el agua. Hoy día ya no existe la hacendera. Se contrata el trabajo que paga el pueblo y se hace más rápidamente con las máquinas.

El juego tradicional de los hombres ha sido siempre los bolos que tenían lugar los domingos por la tarde. Generalmente un equipo juega contra otro y el que pierde paga un vaso de vino al que gana. En las fiestas hay también concursos en los que participan varios equipos, incluso de diversos pueblos cercanos. A ellos asistía una buena concurrencia y había mucha animación. El castro de bolos se compone de 9 bolos y uno pequeño que llaman biche. Desde una distancia decidida por suerte lanzan una bola semi-esférica y, según la posición de su caída respecto al castro y los bolos que tiren, se consiguen diversos puntos. El que más puntos consiga, gana la partida.

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